Gran personaje histórico que se convirtió en una de las personalidades más poderosas e influyentes en el Egipto de Amenhotep III, en el Siglo XIV a.C.
Amenhotep nació en la ciudad de Atribis, en el Bajo Egipto, a finales del reinado de Thutmose III o a comienzos del de Amenhotep II.
Por méritos propios, Amenhotep llegó de ser un simple escriba al más alto escalafón, trabajando primero en Menfis y después en Tebas, a la sombra del Faraón.
Una de las obras por las que Amenhotep ha pasado a la historia ha sido por la edificación del templo funerario de Amenhotep III en la necrópolis tebana. Fue la mayor construcción de aquel lugar, pero desgraciadamente ya no queda de él más que los Colosos de Memnón, y en pésimo estado de conservación.
Por aquella bella edificación fue recompensando con un honor insólito y nunca repetido en toda la historia egipcia: la construcción de un templo funerario dedicado al propio Amenhotep, hijo de Hapu.
Este templo, aunque mucho más pequeño que el de la mayoría de los faraones, sería un regalo digno de reyes que le aseguraría la inmortalidad por miles de años.
Otras grandes edificaciones dirigidas por este eficaz ministro fueron el Templo de Luxor y el Templo de Soleb, así como nuevos pilonos en el Templo de Karnak y de los templos de Mut y de Jonsu en aquel lugar. También fue el responsable del Palacio de Malkata, regalo de Amenhotep III a su gran esposa real, la reina Tiy.
Amenhotep, hijo de Hapu, murió en el año 31º de Amenhotep III, cuando contaba con unos 81 años.
La figura de Amenhotep quedó en la imaginería popular durante muchísimo tiempo después de su muerte y la de todos sus contemporáneos. Tanto fue así que comenzaría a ser venerado como una deidad secundaria durante el periodo Ptolemaico, mil años después de que abandonase el mundo.
Asociado a otro gran sabio que también fue deificado, Imhotep, Amenhotep era considerado un mago bondadoso que intercedía ante Amón y el resto de divinidades y que además poseía poderes curativos y protectores.
Llegó incluso a tener algunas capillas dedicadas en Tebas, la ciudad donde fueron erigidos casi todos los monumentos que le consagraron tanto a él como al rey al que sirvió. |