La fastuosa concepción del Centro Niemeyer, cuya construcción comenzará a principios de 2008 junto a la ría de Avilés y será inaugurado oficialmente en el inicio de 2010, marca un antes y un después en la coordinación planetaria de políticas culturales.
Nace una constelación de auténticos galácticos de la acción cultural en la que se alinearán, junto al centro asturiano de Niemeyer (quien cumplió 100 años este mes -reportaje-), el Centro Pompidou de París, el Barbican Center de Londres, el Lincoln Center de Nueva York, la Ópera de Sídney, la Biblioteca de Alejandría, el Foro Internacional de Tokio y el Centro Cultural de Hong Kong. El objetivo: establecer sinergias y programar de manera coordinada todo tipo de productos culturales, desde ciclos de cine hasta exposiciones de arte pasando por producciones musicales y ciclos de conferencias y mesas redondas.
El Centro Niemeyer, el único proyecto español del brasileño Oscar Niemeyer, quiere marcar el paso en una nueva concepción de la gestión cultural.
Frente al casco urbano de Avilés, y como eje de un ambicioso proceso de regeneración urbanística, el conjunto de rampas, torres y cúpulas blancas diseñado por el tipo que en los años cincuenta se sacó de la chistera la revolucionaria ciudad de Brasilia se extenderá sobre una superficie de 50.000 metros cuadrados.
El microcosmos Niemeyer de Avilés albergará un auditorio con capacidad para 1.000 espectadores, una espectacular torre-mirador sobre la ría y la ciudad (con restaurante incluido), un espacio multiusos con cines, salas de ensayo y salones de conferencias, una plaza que ejercerá de foro abierto donde se programarán actividades culturales de forma continua y una inmensa galería de 4.000 metros cuadrados y 20 metros de altura: junto con la Tate Modern de Londres, éste será el mayor espacio de Europa destinado a la exhibición de arte contemporáneo.