El Estadio Olímpico de Pekín, con un aforo de 90.000 espectadores, costó 500 millones de dólares y fue utilizado para la ceremonia inaugural y ceremonia de cierre de los Juegos Olímpicos de Pekín en el año 2008 (Beijing 2008).
El Estadio Olímpico Nacional de Pekín, conocido también como "estadio-nido de Pekín" está concebido con mallas enredadas de nido metálico y un almohadillado aleatorio de etiltetrafluoretileno que trenza el acero sobre la multitud y el césped, el cual es igualmente un nido que ofrece cobijo ritual a sus espectadores, dotando así a la gigantesca esfera de un ambiente extrañamente 'íntimo' irreal.
El Estadio Olímpico de Pekín es, a juicio de los arquitectos "un brillante desafío estético y estructural" cuya audacia artística y técnica tuvo necesariamente que impresionar a un jurado del que formaban parte impresionantes profesionales como Koolhaas, Nouvel o Perrault, otorgando así a los arquitectos suizos, Herzog & de Meuron, el encargo mayor y quizás más decisivo de sus carreras.