| La excentricidad de estos hogares lujosos y futuristas radica en que se esconden, parcial o totalmente, debajo de la superficie, ya sea la del mar, caso del Jelly-Fish 45, o la de la propia tierra, como sucede con los silos de misiles reconvertidos de Missile Bases.
Jellyfish significa "medusa" en inglés, de ahí el nombre y la forma de esta vivienda anfibia que recuerda mucho a algunos hoteles subacuáticos. En total mide 10 metros de alto por 15 de diámetro y está compuesta por cinco plantas distintas conectadas por una escalera central con forma de espiral. Por encima del nivel del agua (de arriba a abajo) nos encontramos con un estudio, un dormitorio, una planta con cocina y baños y la zona de invitados, con su propio cuarto de baño. En último lugar, y con el suelo a tres metros por debajo del agua, un observatorio con vistas al mar.
La estructura está hecha de plástico reforzado con fibra de vidrio, además de materiales acrílicos para la bóveda inferior. El diseño corre a cargo de Giancarlo Zema y cuesta nada menos que 2,5 millones de dólares (aproximadamente 1,76 millones de euros). |