El edificio proyectado en 1899 ha sido reinventado por el estudio de arquitectura suizo Herzog & de Meuron. Ha quintuplicado los 2.000 metros cuadrados de la construcción original, que conserva la envolvente de ladrillo original -está protegida como una de las escasas muestras de arquitectura industrial en Madrid- y que ha ganado acceso al Paseo del Prado.
La compleja reforma supuso restituir 40.000 ladrillos de las cuatro fachadas, bien con otros encontrados en el interior o bien con piezas nuevas fabricadas de forma artesanal según los procedimientos de hace un siglo. "El proyecto era más difícil de los que nadie pensó en un principio. Primero hubo que sostener el edificio, luego vaciarlo...", reconoce Guggar. Ahora, una gran explanada de 2.500 metros cuadrados se extiende bajo un edificio que, una vez eliminado el zócalo de granito que rodeaba a la antigua central, se mantiene apoyado sólo en tres pilares. "Como si estuviera levitando", en palabras de De Conrado. Distribuido en siete niveles, dos de ellos subterráneos, el nuevo espacio de CaixaForum cuenta con una planta baja abierta a la calle y cuatro más sobre rasante.
En una de las paredes de la plaza se ha instalado un jardín vertical diseñado por Patrick Blanc. Un mural vivo compuesto por 15.000 plantas de 250 especies que ocupa una superficie de 460 metros cuadrados y que no se asienta sobre tierra, sino sobre una malla metálica por la que discurre el sistema de riego.