| Resulta complicado distinguir esta casa futurista de las naves espaciales que vemos en las películas de ciencia-ficción. Sus formas curvas e inclinadas, sus líneas suavemente solapadas, esa especie de alerón que sobresale en la parte superior… Todo parece indicar que va a salir volando en cualquier momento, pero aseguramos que su lugar está en tierra firme.
"Diseño biomórfico", de esta forma lo define Jerome Olivet, el diseñador que está detrás de su concepto. La residencia no está construida realmente y las imágenes son puramente orientativas.
Las líneas convergentes de su interior ofrecen una relajante sensación de continuidad del espacio, directamente relacionadas con la perfecta contemplación del horizonte. La suavidad de su curvatura, el color blanco uniforme, la excelente luminosidad que penetra a través de las ventanas y las reflexiones que se producen en el suelo refuerzan este efecto. |