| Las ciudades del Siglo XXI se han desarrollado a partir de un modelo urbano que ya había sido probado décadas atrás y que fue duramente criticado por considerarse como una forma de dominación debido a que -moldeaba- el comportamiento del ser humano. Tanto en las ciudades modernas como en las ciudades del Siglo XXI, el individuo tiene que ajustarse a un modelo predeterminado: uno al del contenedor -neutro-, monótono y gris carente de ornamentos y perfectamente ordenado; mientras que el otro, instalado entre oropeles, se ajusta al modelo de las apariencias y de la moda, al de la cultura de consumo.
La condición urbana de la sociedad fue una de las principales preocupaciones de los arquitectos del Siglo XX. El origen de los movimientos reformadores de la arquitectura, principalmente el Racionalismo, estuvieron estrechamente relacionados con la resolución de las carencias sociales derivadas de las revoluciones políticas y tecnológicas acontecidas durante las dos primeras décadas del Siglo XX. El quehacer arquitectónico posterior a la Primera Guerra Mundial se centró en la construcción de vivienda y grandes colonias obreras amparadas por políticas sociales y financiadas con dinero público.
La urgente necesidad de viviendas, agudizada principalmente por la crisis económica de la postguerra, se solucionó mediante un modo de construcción mecanizado. Se estandarizaron los elementos constructivos, al grado de que colonias de grandes dimensiones se fabricaron en serie. Un ejemplo fue el sistema -Domino- diseñado por el arquitecto franco-suizo Le Corbusier, en el que el propietario, el arquitecto y el usuario debían completar un entramado estandarizado con elementos [paredes, ventanas y puertas] del catálogo.
Le Corbusier se convirtió en el portavoz de la modernidad gracias a la revista 'L’Espirit Nouveau', al libro' Vers' une architecture, pero principalmente por los 'Congrés Internacionaux de l’Architecture Moderne' [CIAM] creados en 1928 por él mismo. En el IV congreso, efectuado en el año de 1933 se aprobó la -Carta de Atenas-. Este documento era un manifiesto urbanístico que proponía dividir la ciudad por zonas [zoning] según los diferentes campos de función [residencia, trabajo, consumo y ocio] de manera que funcionara como una -máquina productiva-, como sumatorio de instalaciones, como problema de medidas, como definición de estándares. El concepto de ciudad propuesto en la Carta de Atenas ponía en entredicho el carácter y la densidad de la ciudad tradicional.
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