| El edificio creado para la centralización de los almacenes de Louis Vuitton en Japón permite establecer un equivalente arquitectónico de la identidad de Lousi Vuitton, en la cual lo clásico y lo moderno son combinados, reafirmándose uno a otro. El diseño, de 54m de altura, inspira al visitante un sentimiento de estar en la Casa de Louis Vuitton para celebrar las cualidades que forman la esencia de la compañía, sus productos, su historia y su futuro.
 Los elementos que representan los valores clásicos unidos a la marca de Louis Vuitton están implícitamente presentes en todo el diseño. Estos elementos se muestran idénticos con la modernidad también implícita en el nombre de Louis Vuitton, con todo su valor de inventiva. El elemento que se introduce en todos los niveles del diseño es la forma de hoja. La hoja se encuentra en la planta, en la sección y en el alzado. Se aplica en la construcción, respondiendo a las demandas constructivas específicas de la zona. Las aperturas con forma de hoja en la fachada dotan al edificio de una fuerte identidad que le proporciona el carácter de hito, al mismo tiempo que cumple con la necesidad de discreción con respecto a la visibilidad desde el exterior. La forma de hoja puede ser vista como nexo de unión con el famoso monograma de Louis Vuitton.
El edificio sigue la estructura de una gran casa: con tres niveles, cada uno con un número variable de plantas y una atmósfera y finalidad propias. Cada planta está dividida en cuatro zonas, situadas en distintas alturas en espiral, con una diferencia de 2,7 metros. Las terrazas ofrecen una mezcla de funciones en un escenario jardín y marcan las diferentes secciones verticales de la casa, con un sentimiento de intimidad que se intensifica hacia la parte superior del edificio.
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