La estructura suscitó comentarios negativos sobre su estética, ya que para algunos es demasiado moderna para la ciudad. "Sabemos que ha sido difícil. Ya la obra era compleja, pues era una obra de arte y una estructura funcional al mismo tiempo, pero, junto a esa complejidad, lo que ha sido difícil de soportar es la ola de hostilidad", ha explicado la concejal.
Rumiz ha considerado que se le ha dado "una atención extraordinaria a las protestas, pues se ha hablado mucho más de la polémica que de la obra. Y eso es totalmente injusto".
Además, ha añadido que el puente de Calatrava "ha roto un tabú", porque supone un triunfo frente al inmovilismo arquitectónico de Venecia. Por ello, dijo, el puente tiene un extraordinario valor añadido para la ciudad, ya que hace que Venecia no esté sólo "vuelta hacia el pasado, sino también al presente y al futuro".
El puente de la Constitución es una estructura ligera y flexible que mide 94 metros de largo y un ancho que varía entre los 5,58 y los 9,38 metros.