| [...] Hay arquitectos para quienes lo fundamental es la construcción y la función, armar racionalmente el rompecabezas con los distintos elementos de la obra y dirigir la función que en la prueba de fuego, cuando el edificio empieza andar, suele revelar su rigidez. Hay una arquitectura espectacular que dibuja primero el icono transformador, el volumen y la forma que nacen con la ambición de cambiar su entorno y de darse a conocer, aunque sea a costa del exceso de espacios y volúmenes y de la falta de adecuación en la economía.
Luego están las imposiciones de los buenos urbanistas que, desconfiando del arquitecto que va a desarrollar el edificio, lo dibujan todo en los planes. Por último, pienso en los profesionales de la sostenibilidad, entusiasmados con introducir de una vez todos los sistemas y mecanismos para que el edificio sea tecnológicamente perfecto, aunque en ocasiones se olviden de la arquitectura. Como quiera que sea, la praxis acaba llevándonos a asumir cierto grado de relativismo al respecto.
A veces se plantea una transformación del entorno que nace de un proyecto lanzadera. Pensemos en el Guggenheim, convenza más o menos, y su efecto sobre el sector de Abandoibarra en Bilbao, o en la intervención de Renzo Piano en el puerto de Génova. A una escala más comedida, el edificio racional con guiños regionalistas de Julio Cano para el Auditorio de Galicia ayudó a revitalizar, con medidas sociales complementarias, todo un barrio de Santiago.
[...] En el marco de creciente complejidad en que nos movemos, arquitectura no es tanto una escuela o un estilo como una urdimbre hecha de creatividad, tecnología, individuo, urbanismo, paisaje, materia, sostenibilidad, sociedad, política, normas, economía, cliente, cultura y belleza. Al igual que nos pasa con el arte, la literatura o la música, no podemos renunciar a la emoción en la arquitectura.
Más allá de normas, leyes, géneros o modas, lo que importa es que la arquitectura genere bienestar. Si lo consigue, probablemente se trasladará a lo largo del tiempo y permanecerá para convertirse en memoria colectiva que se irá apreciando de distinto modo por las sucesivas generaciones. |