"Este proyecto muestra independencia, entendida en un contexto topográfico y cultural", dice Urs Bette. Los ocupantes pueden decidir entre diferentes atmósferas, caminos y situaciones espaciales. Existen áreas donde el espacio fluye y se mueve y otras áreas que están estables, entretejiendo varias propuestas y creando distintas conciencias. La distancia y la franca interacción con los espacios cerrados, abre y descubre zonas con huecos resguardados y unidades cerradas.
La casa entera es un baile alrededor de un "refugio abierto". El paisaje existente se muestra a lo largo de todo el proyecto, el terreno se "adecua" en los distintos niveles que fluyen hacia el interior de la vivienda. Las orientaciones y los niveles están cuidadosamente elegidos para minimizar los movimientos de tierra y conservar el curso de agua existente, manteniendo su paso entre los dos edificios. La orientación solar, la masa del edificio, el aislamiento, el tratamiento del agua, etc, están incorporados y meticulosamente definidos.
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