El diseño propone una imagen potente para el nuevo complejo de la estación de tren, que debería convertirse en un "icono" para la ciudad de Bolonia. La fuerza de la imagen es perceptible desde la ciudad y desde la zona de los andenes. El nuevo icono funcionará como un hito para los pasajeros que lleguen pero también para las personas que simplemente pasan por Bolonia.
Las bases de esta potente imagen son dos: la cubierta única a rayas y la muy difundida presencia de luz natural. La luz está tratada como un valor constante; valor que no es sensible desde el estilo actual. El control de la luz natural garantiza una arquitectura y atmósfera duraderas. La iluminación natural también está considerada como un elemento fundamental que unifica el nuevo complejo en su entorno, exponiéndolo a los mismos cambios atmosféricos.

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