En 2004 los jóvenes arquitectos de Jürgen Mayer H, uno de los estudios más punteros en Alemania, ganaron el primer premio del concurso para la redefinición de la Plaza de la Encarnación de Sevilla, reutilizando el potencial antes no utilizado para convertir el espacio en un centro urbano contemporáneo.
El proyecto, con sus grandes estructuras parecidas a setas, ofrece un espacio arqueológico, un mercado, una plaza elevada, múltiples bares y restaurantes debajo y en el interior de los parasoles, así como una terraza panorámica en el parasol más alto.
Estos parasoles están formados por chapas de madera y cubren una superficie de 150 x 70 metros. Una capa de poliuretano protege la madera permitiéndola respirar y, en caso de quemarse, impide que despida humo. Es una de las estructuras arquitectónicas de madera más grandes jamás construidas. La promoción está realizada en colaboración con los ingenieros de Arup.
Estructura de la cubierta
Está concebida como una estructura de marquesina que proporciona una preciada sombra durante el día, creando un microclima confortable y un lugar para la relajación.
El mercado
La organización de la planta baja permite que muchas zonas del mercado sean cerradas por la noche mientras sitúa los bares abiertos en el norte y sur del complejo.
Los parasoles
Las columnas se convierten en puntos destacados de acceso al museo situado debajo, marcándose también en la plaza de la cubierta, conectando los espacios y definiendo una relación única entre los histórico y lo contemporáneo. El acceso a uno de los paraguas regala a los visitantes una espectacular vista de la ciudad y sus monumentos.
Plaza elevada
La propuesta arquitectónica dobla la superficie original creando un espacio adicional de 4.500 m2. Las fuentes situadas en áreas concretas de la superficie contribuirán a mantener el microclima y ofrecerá un lugar atractivo para sentarse.
Museo arqueológico
Hace bastantes años, durante la excavación del aparcamiento subterráneo, fueron descubiertos restos arqueológicos. La ciudad de Sevilla decidió entonces convertir la zona en un museo y una plaza para atraer a los residentes y turistas. El museo arqueológico está emplazado por debajo del mercado, marcándose su presencia mediante una entrada dentro de la columna más gruesa del parasol. |