La serie de viviendas prefabricadas diseñadas por Libeskind supone un cambio drástico en sus proyectos habituales. Se trata de su proyecto más pequeño, una residencia de 510 m² que muestra el lenguaje arquitectónico de su diseño con ángulos pronunciados, geometrías potentes y transiciones entre espacios. En esta época de auge de prefabricados, las villas de Libeskind podrán emplazarse en meses en casi cualquier parte del mundo y ser ensambladas por un equipo de expertos en semanas.
"Es realmente la primera vez que he tomado parte en la tarea de hacer algo que es una edición limitada de un nuevo espacio artístico, una nueva forma de vivir... Hice todo lo contrario en mi carrera. Muchos arquitectos comienzan con pequeños proyectos y consiguen diseñar museos. Yo comencé con un museo", comenta Libeskind.
Construida con materiales de primera calidad, el espacio vividero alcanza los más altos estándares en diseño, artesanía y sostenibilidad. El exterior de la villa está cubierto con el mismo acabado en zinc que tiene el Museo Judío de Berlín. El zinc, que está anclado a la estructura de madera, proporciona un sistema solar térmico. La energía eléctrica está generada por una fina película fotovoltaica y el agua de lluvia se recoge en la cubierta para emplearse en el sistema de riego del jardín. La villa está clasificada como una estructura de baja energía, tanto que actualmente cumple con los exigentes estándares de ahorro energético del código KfW40 alemán, que limita el consumo de energía a menos de 40 KWh/m²a. Libeskind presta especial atención a la creación de una entidad altamente sostenible sin sacrificar el diseño del proyecto.
Aunque el exterior es duro, el interior presenta una atmósfera vividera más suave y confortable con su planta asimétrica. En la entrada, una gran habitación resalta el espacio geométrico y ofrece vistas ininterrumpidas del exterior. Ventanas continuas llenan los interiores con luz natural y crean un ambiente transparente.
El escultural salón claramente no es el de una casa convencional, ni de ningún proyecto convencional prefabricado porque desafía el tradicionalismo. Aunque está diseñada como una residencia prefabricada, la villa incluye bastantes características personalizables y necesita bastantes semanas para ensamblarse en el lugar elegido. Mediante la oferta de exclusividad regional, se evitarán las listas de espera para crear vecindarios prefabricados de Libeskind.