El edificio para la nueva sede de Caja Madrid continúa con las investigaciones para el diseño de un lugar de trabajo flexible. Con esta nueva sede corporativa, Caja Madrid será por primera vez capaz de consolidarse en un edificio que comunica los valores internos de la compañía. La sede proporcionará un foco social importante y la oportunidad para exponer la colección de arte del banco.
El edificio de 34 plantas se sitúa en el lugar donde estuvieron las instalaciones de entrenamiento del equipo de futbol del Real Madrid, emplazamiento donde el consejo de la ciudad asignó la localización para cuatro nuevas torres de arquitectos internacionales. Esto representa un importante cambio en el gran bulevar del Paseo de la Castellana - la 'columna vertebral' de Madrid - situándose cuidadosamente para maximizar las excepcionales cualidades del lugar. Compositivamente, el edificio puede ser considerado como arco enorme donde los servicios y los núcleos de circulación enmarcan las plantas abiertas de las oficinas.
En la planta baja, un vestíbulo acristalado de 22 metros de altura proporciona la transición desde la calle y alberga en una entreplanta un auditorio rodeado con un muro 'flotante' de cristal. En la parte más alta del edificio, existe un vacío bajo el marco del 'portal', diseñado para permitir la colocación de turbinas de viento, como una posible innovación futura.
Aunque el edificio está concebido como una sede corporativa, también tiene flexibilidad para ser parcialmente sub-arrendado, permitiendo a Caja Madrid expandir o contraer fácilmente su ocupación en el futuro, según sea necesario. Esta característica de flexibilidad es posible gracias al emplazamiento de los núcleos del servicio que enmarcan las plantas abiertas de las oficinas - una estrategia utilizada primero en el diseño del Banco de Hong Kong - para así crear plantas de 1.200 m2 de superficie ininterrumpida.
La circulación vertical ocupa un espacio mínimo gracias al resultado de un sistema de ascensores inteligentes, que requiere menos cabinas que los sistemas convencionales. Los núcleos de comunicación están estratégicamente situados, de tal manera que bloquean la luz directa del este/oeste, una decisión que tiene el beneficio añadido de enmarcar unas espectaculares vistas a las montañas de la Sierra de Guadarrama hacia el norte y del centro de Madrid hacia el sur.