El monumento se sitúa en el pueblo natal de Pedro Almodóvar, Calzada de Calatrava, en el corazón de Castilla La Mancha.
El concurso proponía crear un nexo entre el lugar de nacimiento de Almodóvar y su trabajo cinematográfico, fuertemente marcado por la presencia de la cultura y el paisaje de su tierra. La idea principal del proyecto fue en consecuencia honrar a La Mancha, adecuando el monumento al bajo perfil del pueblo, como si se tratara de un fotograma de una película de Pedro Almodóvar. El paisaje queda atrapado en el monumento.
La forma en escalera de la estructura se inspira en un foco de cámara y resuelve al mismo tiempo la accesibilidad del monumento, que puede ser utilizado como punto de encuentro, mirador del paisaje, lugar para conciertos o el escenario de los premios Almodóvar, que el pueblo concede cada año.
El parque donde está situado forma una pequeña colina, que permite al monumento ser visto desde la carretera de entrada al pueblo y lo resalta como una gran prominencia.
El color rojo es un quiño a Almodóvar, quien se identifica con este color. Los muros contienen una serigrafía cuya forma hace referencia a sus películas.