El emplazamiento para esta vivienda de fin de semana se inclina suavemente descendiendo hacia el noreste, disfrutando de atractivas vistas en ésta dirección. La propuesta se interesa en hacer un uso dinámico de todo el lugar, beneficiándose de las especiales cualidades de esta pendiente.
La vivienda y el lugar se proyectan de forma conjunta, como un único espacio continuo que fluye a lo largo de un movimiento en espiral y se centraliza en un jardín parcialmente cerrado. La vivienda emerge a lo largo de la línea natural de la pendiente y dirige a los visitantes hacia la parte trasera del lugar. Dentro del jardín interior, la pendiente se hace continua con el suelo de la vivienda, fluyendo alrededor y ascendiendo hacia los espacios más privados de ésta.
Tras la entrada está el espacioso salón que continúa hacia el comedor. Esperamos que el interior del jardín y los espacios del salón y del comedor sean utilizados juntos, permitiendo un tipo de vida libre interior-exterior. Una suave rampa que rodea el jardín interior invita a subir, el interior se transforma en una zona privada donde se encuentran los dormitorios. Flotando sobre el terreno, estos espacios tienen completa privacidad.
Ascendiendo por la pendiente hacia la parte trasera del lugar, entrando en la vivienda y moviéndose a través del interior continuo, vivienda y lugar componen una progresión fluida de los espacios interior y exterior con orientaciones graduales y características cambiantes.