El Museo MAXXI de Zaha Hadid, que ha tardado diez años en construirse, se extiende más de 27.000 m2 integrándose con el entorno urbano de Roma, manteniendo un alzado romano. El museo ofrece una plaza nueva, articulada y 'permeable', envuelta por las espectaculares formas del proyecto. Una ruta peatonal externa sigue la forma del edificio, discurriendo por debajo de sus volúmenes en voladizo, que se abren a la gran plaza.
En el interior, un enorme y alto atrio conduce hacia los espacios de recepción del museo, la cafetería y la tienda de libros, el auditorio y las galerías que albergan exposiciones rotativas de las dos colecciones permanentes del museo, exhibiciones y eventos culturales.
Materiales como el cristal, el acero y el hormigón dan a los espacios de exhibición una apariencia neutral, a la vez que paneles móviles aseguran la flexibilidad de la puesta en escena de la exposición.
El carácter fundamental del proyecto arquitectónico consiste en el empleo de muros como elementos que ordenan el espacio. Los interiores de las galerías, casi lineales, están delimitados por parejas de muros paralelos que siguen el movimiento longitudinal del edificio. Los complejos sistemas mecánicos del museo están contenidos en el espacio técnico entre los muros de hormigón y el cartón-yeso.
El sistema del techo es particularmente complejo, en términos tecnológicos y mecánicos. En éste se integran un exterior esmaltado, complejos sistemas de protección de la luz natural (tamizadores, persianas, etc.) y sistemas de iluminación artificial, un sistema de control de temperatura y humedad y las guías para colgar los paneles. Los filos verticales que caracterizan el sistema de sujeción del techo están realizados en acero y cubiertos con un material de acabado. La cubierta acristalada está protegida en el exterior con una malla de acero que tamiza la luz natural y asegura un fácil mantenimiento. Todos los pilares verticales incluidos los pilares que soportan los volúmenes en voladizo están hechos de acero.