Buchner Bründler Architects ha diseñado el pabellón de Suiza para la Expo 2010 de Shanghái. El proyecto pretende representar un híbrido, un espacio urbano interconectado donde naturaleza y tecnología, innovación y sostenibilidad funcionan e interactúan en simbiosis.
El pabellón tiene un teleférico en la cubierta, como representación de las áreas rurales de Suiza. El teleférico ofrece vistas del lugar de encuentro y desciende introduciéndose por dentro del pabellón.
La fachada del pabellón consiste en una cortina cerrada semi-transparente de un tejido metálico, suspendida desde una altura de 20 metros. En este cerramiento exterior se disponen de forma aleatoria 11.000 células solares. Cada célula es independiente una de la otra, pero juntas crean un circuito electrónico que forma un juego de luces interactivo en la fachada de la estructura.
Al finalizar la Expo se ha previsto reciclar la fachada. Cada célula es vendida como souvenir, una especie de mensaje que pretende expresar la innovación y sostenibilidad de Suiza.
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