El edificio de Steven Holl aparece como flotando en un gran mar que ahora está en calma, quedando sostenido en lo alto de 8 apoyos.
El diseño del proyecto hace flotar una gran estructura, con una altura máxima de 35 metros, en lugar de crear muchas estructuras de baja altura, cada una con su programa específico. Gracias a esta decisión se consiguen vistas sobre las promociones más bajas de las parcelas de alrededor hacia el Mar del Sur de China y, por otra parte, se genera un espacio verde lo más amplio posible en el espacio público del nivel de planta baja.
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