El 'radical y altamente experimental' Centro de Formación de Rólex de SANAA fue inaugurado el 22 de Febrero de 2010. El nuevo edificio se utiliza como instalaciones modernas de aprendizaje, formando parte del Ecole Polytechnique Fédérale de Lausana (EPFL).
El proyecto ha sido realizado en una sola planta con un basamento. La forma de caja ondulante elimina de manera distintiva el mobiliario físico y lo agrupa sutilmente en zonas a lo largo de sus colinas y laderas, "más que ofrecer las tradicionales salas de estudio cerradas", dicen los arquitectos, "se aumenta la interacción para fomentar la solidaridad entre los estudiantes."
"... la topografía generada por la arquitectura inducirá experiencias arquitectónicas que no se sienten en los edificios tradicionales, " dijeron Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, de SANAA. "Cuando permaneces en la parte más alta de la colina puedes no ver las otras colinas, pero podrías oír susurros, podrías no ser capaz de ver la otra parte aunque tu cuerpo pueda sentir que existe una conexión con el otro espacio. A diferencia de los espacios tradicionales de una sola habitación, las nuevas relaciones surgirán y esperamos que esto consiga crear un nuevo tipo de experiencia arquitectónica."
Las instalaciones incluyen una biblioteca multimedia con aproximadamente 500.000 volúmenes, una sala multifuncional con 600 asientos, un espacio de trabajo para los estudiantes con 860 asientos, un restaurante, una librería e incluso un banco. La asociación de estudiantes del EPFL y la oficina Alumni también están incluidas en el nuevo edificio.
La configuración en dos 'caparazones', que forman el suelo y la cubierta del edificio, fue diseñada mediante una simulación por ordenador que dio con las formas que tenían una menor tensión de curvatura. Dentro de los dos caparazones se incluyen 11 arcos de baja-tensión. El caparazón más pequeño se apoya en 4 arcos de 30-40 metros de longitud, mientras que el caparazón más largo descansa sobre 7 arcos, de 55-90 metros. Los arcos han sido tensados mediante 70 cables pretensados y enterrados.
Para realizar la estructura se ha empleado un encofrado de madera y acero, con un acabado pulido en su parte inferior que permite que el hormigón fluya según la forma pretendida.
Debido a su particular forma fluida, todos los elementos del diseño tenían que ser flexibles para adaptarse a los pequeños cambios de dimensión provocados por los movimientos naturales y estructurales. Incluso las fachadas acristaladas de forma curva, incluyendo las que rodean los patios, debían ser cortadas de manera particular para dejar que cada pieza se moviera independientemente en sus marcos ensamblados.