Çatal Höyük, antigua ciudad de Asia Menor, cuyo yacimiento neolítico está ubicado en la llanura de Konya, en el sur de la actual Turquía, habitado desde el 6300 hasta el 5400 a.C.
Fue una de las grandes poblaciones de la época y, junto con Jericó, una de las principales ciudades neolíticas de Oriente Próximo. Antes de que comenzaran las excavaciones en la década de 1960, este asentamiento se hallaba bajo un gran montículo que abarcaba trece hectáreas; en la actualidad, se han desenterrado al menos quince niveles.
La ciudad estaba compuesta por casas adosadas que formaban un único bloque continuo, interrumpido por algunos patios. No existían calles y se accedía a las viviendas a través del tejado.
Las casas estaban construidas sobre una estructura de madera con paredes de adobe y tejado. En la habitación principal había plataformas de arcilla, bancos, cubos, una hoguera, un horno y una escalera que permitía acceder a la salida de la parte superior. Las paredes estaban cubiertas con una capa de yeso y los muros con esteras.
Los muertos eran enterrados bajo el suelo de las casas. A muchos de ellos se los envolvía en telas y se les recostaba sobre el lado izquierdo. En ocasiones, los entierros se realizaban después de que el cuerpo hubiera sido total o parcialmente devorado (posiblemente por las aves de rapiña).
A veces se depositaban en las tumbas objetos exóticos, hechos de materiales poco frecuentes, como turquesas, conchas marinas o cobre. El estudio de los esqueletos revela que la esperanza de vida era de algo más de 34 años para los hombres y aproximadamente 30 para las mujeres, y que muchos sufrían de anemia perniciosa provocada por la malaria.
Muchas de las casas disponían de una habitación para el culto ricamente ornamentada. Los extremos de las plataformas se adornaban con dos cuernos de toro y éstos se colocaban en ocasiones en filas opuestas por debajo de los bancos.
Era frecuente que las paredes o las habitaciones dedicadas al culto estuvieran decoradas con murales con motivos geométricos o paisajes esquemáticos, escenas de caza o cuerpos con cabeza de buitre. Las cabezas de animales —leopardos, entre otros— y las figuras y torsos humanos pintados o modelados en bajo relieves eran algunos de los motivos habituales.
Entre los objetos de culto, cabe destacar pequeñas estatuas de una C sentada, que solía aparecer dando a luz. El medio de subsistencia en Çatal Höyük era la agricultura y el sistema de riego jugaba un papel importante.
Los cereales y las legumbres eran los principales cultivos alimentarios, y es probable que también se cosechara lino, puesto que se han encontrado fragmentos de este material en las tumbas. Los numerosos sellos descubiertos podrían haberse empleado para adornar los tejidos con diseños geométricos.
La cerámica estaba aún poco desarrollada y la producción de la ciudad se limitaba a vasijas simples, sin decoración alguna. Los objetos de cobre y metal hallados en este asentamiento se cuentan entre las piezas más antiguas de Oriente Próximo.
Aunque tan sólo se ha excavado una pequeña parte de la ciudad, se calcula que consta de unas mil casas y que la población era de aproximadamente 5.000 o 6.000 habitantes.
El excepcional tamaño, riqueza y sofisticación de Çatal Höyük se debe probablemente al comercio de obsidiana, un cristal natural que permite construir herramientas de piedra extremadamente afiladas.
Durante el neolítico, existió un amplio comercio de este mineral; la obsidiana turca, por ejemplo, era llevada hasta el sur de Palestina. Esta actividad comercial fue probablemente la causa de la variedad de materiales exóticos hallados en las tumbas, del precoz desarrollo de la cerámica y de la densa población. |