Abidos era una antigua ciudad egipcia en la orilla occidental del río Nilo, a 160 km aguas abajo desde Tebas.
En 1896, É. Amélineau excavó una serie de tumbas que contenían objetos con los nombres de los primeros faraones dinásticos en Umm el-Qaab. En 1901 se descubrieron monumentos de todos los faraones de la I dinastía y de dos pertenecientes a la II dinastía (Peribsen y Kha´Sejemuy).
Las superestructuras de las tumbas se han perdido, y sólo quedan las fosas de ladrillo alineadas con hileras de enterramientos subsidiarios. Los hallazgos son magníficas estelas en piedra con los nombres de los faraones, y pequeños objetos como sellos de arcilla, rótulos en marfil y ébano, fragmentos de vasos en piedra y trozos de muebles.
Las necrópolis de la ciudad de Abidos, situadas al oeste y el sur, poseen tumbas privadas que datan del período de Nagada II (3600-3300 a.C), o Guerzeense, hasta la época romana. Cerca del pueblo El-Khirba, se halla la necrópolis de finales del imperio antiguo y del primer período intermedio; en los alrededores hay sepulturas de animales registradas en la Baja Época.
En una colina adyacente se encuentran tumbas del Imperio Medio, y a pocos metros se extiende una muralla de adobe, en cuyo interior está la tumba del rey Dyer, de la dinastía I, que es considerada y adorada como la tumba del propio Osiris, estaba rodeada de cerámica votiva de la XVIII dinastía y posterior.
A unos 3 kilometros al suroeste del Templo de Seti I, en Um el-Qaab, hay varios cementerios; el principal es del período Tinita (3065-2688 a.C) y ocupa una superficie de 800 metros cuadrados.
Este cementerio contiene unas 350 tumbas, algunas de las cuales han sido identificadas como las tumbas del Sur de todos los reyes egipcios de la dinastía I, así como de la reina Merneit, madre de Den, sin olvidar las magníficas mastabas de Peribsen y de Jasejemuy, ambos de la dinastía II.
Quedan también otros restos de las primeras dinastías cerca de las tierras de cultivo, en el área del Templo de Osiris (Templo de Seti I). Son cementerios que rodean áreas despobladas, que pueden haber sido construcciones provisionales levantadas allí para las ceremonias funerarias de algunos faraones.
El Shunet el-Zebib, un sólido recinto de adobes a escasa distancia del desierto, se pensó que era una versión monumental de una de aquellas áreas, tal vez el antecesor del recinto de la pirámide escalonada de Saqqara.
|