La complejidad compositiva en la línea de armonía de contrarios marcada por Ictinos, es la principal aportación de Mnesicles a la obra de los Propileos y el rasgo más atractivo de una obra que bastante tiene con no desdecir del Partenón, como ya reconocieron los contemporáneos.
Sobre un bastión aislado y angosto del espolón suroccidental de la Acrópolis se erigió este templo pequeño a Atenea como diosa de la victoria.
La construcción fue acordada en 449 a.C. para conmemorar el tratado de paz con los persas, pero las obras se demoraron, porque su promotor era Cimón, el rival conservador de Pericles, y éste y su partido pusieron todas las trabas imaginables, para que nada entorpeciera las obras propugnadas por ellos. Las obras del templo comenzaron en 421 a.C, cuatro años después de la muerte de Pericles.
El proyecto se encargó nada menos que a Calícrates, que, cansado y aburrido de esperar, acabó por desarrollarlo poco después de 449 a.C en el santuario de la Madre de los Dioses en Agrai, a orillas del Ilissós, cerca de Atenas.
Transcurrió un cuarto de siglo hasta que en 421 a.C, tras la Paz de Nikias, el partido conservador se salió con la suya e impuso el viejo proyecto de Calícrates, que no sólo se había quedado anticuado, sino que hubo de ser reducido por falta de espacio, suprimiendo el pronaos.
Está situado sobre el bastión que flanquean los Propileos, y se dedicó a conmemorar las victorias de Alcibíades, que supusieron un armisticio temporal en la catastrófica guerra del Peloponeso.
Es un templo anfipróstilo, con cuatro columnas jónicas en cada pórtico. Las proporciones son sorprendentemente pesadas, quizá para no contrastar demasiado con las columnas dóricas de los Propileos.
La pequeña estructura fue desmantelada por los turcos, que usaron sus piedras para fortificaciones, y restaurada en el Siglo XIX.
El templo consta de dos muros laterales, dos pórticos tetrástilos, una sóla sala o naos, y dos pilares 'in antis', que hacen un efecto de cierre sobre la sala principal.
Las columnas son de puro estilo jónico, esbeltas a pesar de la poca altura del edificio, sobre las que se coloca un arquitrabe con tres franjas horizontales y un friso completamente decorado como en el interior del Partenón.
Son bellísimas las esculturas esculpidas para este templo, diversas representaciones de la Victoria, sola o en compañíia de Atenea. Estos relieves probablemente fueron esculpidos por maestros que aprendieron su oficio bajo la dirección de Fidias cuando se realizaron los trabajos escultóricos del Partenón.
La más hermosa de ellas es de la Victoria desatándose la sandalia, cuyo transparente ropaje, de estilo fidiaco, parece una cascada de pliegues que subrayan las graciosas formas de la victoria. Se ha atribuido al escultor Calimaco, a quien se considera el inventor del capitel corintio.
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