El Tholos de Epidauro es una de las obras más representativas de la arquitectura griega del Siglo IV a.C. y a la vez más desconocidas, ya que hasta la fecha no hay un estudio completo sobre qué función tenían los llamados tholoi.
Esta estructura circular se encuentra en el Santuario de Epidauro, más o menos en el centro, al sur del templo de Asclepio, dios de la medicina, al que está dedicado el santuario. Era un lugar muy visitado por los enfermos, que esperaban con una serie de rituales, curarse de sus enfermedades, o que llevaban ofrendas para el dios.
La realización del tholos comenzó hacia el 360 a.C. y tardó en completarse más o menos diez años, hasta el 350 a.C. Fue obra del famoso arquitecto Policleto de Argos, que también había diseñado el Teatro de Epidauro y que era, probablemente el nieto del escultor Policleto.
Tomó como punto de partida el Tholos de Delfos pero enriqueció el modelo con decoraciones, colores variados y marcada plasticidad. La dimensión de su perímetro es de 21.80 metros. Siguiendo el esquema de los otros tholos, estaba formado por 26 columnas dóricas, muy austeras, que formaban el anillo exterior del tholos.
Sin duda, la parte más elaborada de su exterior correspondía al friso, decorado con metopas con rosetas y la cornisa, donde podemos ver formas vegetales y cabezas de animales, con gran detallismo y precisión. Después de este corredor, debían atravesar una puerta para tener acceso a la cella. Esta puerta estaba igualmente decorada con los mismos motivos de rosetas y vegetales que veíamos en el friso.
En el interior, el pavimento está formado por un anillo de piedra caliza que descansa en el círculo interior de los cimientos conservados, seguidamente encontrábamos un anillo negro con 14 columnas corintias, cuyos huecos aún son visibles hoy en día en los cimientos.
Estas columnas estaban hechas de mármol y la labra de los capiteles era excepcional, para muchos estudiosos los capiteles corintios más bellos del arte griego. Se encontró uno enterrado, en perfecto estado de conservación, donde podemos ver el gran naturalismo de las hojas de acanto.
En el centro, un elaborado diseño alterna losetas en blanco y negro de forma romboidal que confluyen en el centro, donde vemos un círculo blanco de piedra. Desde el centro se podía acceder a un laberinto, formado por 3 corredores.
En este laberinto se guardaban serpientes, de una especie concreta a la que se ha llamado 'paries' símbolo del dios de la medicina Asclepio, ya que éstas eran usadas con fines medicinales, lamiendo y purgando las heridas de los enfermos y según nos dice Pausanias, eran consideradas especies no peligrosas. De hecho el símbolo de la medicina actual se nos presenta con estas serpientes de Asclepio.
El centro del laberinto corresponde con el centro de piedra de la parte superior. |