La antigua ciudad mesopotámica de Ur fue el centro principal del culto a Nanna, el dios lunar de la religión sumeria. El gran zigurat de esta deidad, uno de los mejor conservados de cuantos se hallan en el actual Irak, se eleva unos 21 m sobre el desierto donde se asienta.
El primer rey, de la III Dinastía de Ur, Ur-Nammu, ordenó la remodelación del barrio real y religioso de Ur.
Una de las novedades más importantes fue la construcción de la torre escalonada, denominada Etemenniguru (Casa cuya alta terraza inspira terror) que dedicó al dios Luna (Nanna o Sin).
Es de planta rectangular y de tres pisos de altura. Se conserva sólo la parte baja, a la que se accede a través de tres escalinatas: una en la parte central y dos en los laterales. Entre ellas quedan terrazas donde es probable que hubiese vegetación.
Tenía otras dos plataformas y estaba coronado por un templete. A él se accedía por unas escalinatas que eran continuación de la central tras pasar por una especia de vestíbulo cupulado en el que se unían las cuatro escalinatas.
Tenía entradas de arco de medio punto y remates en almena, al igual que el templete. Los muros tienen una ligera inclinación.