Como respuesta a la petición de la Virgen Santísima, en la aparición conocida como Nuestra Señora de las Nieves el Papa mandó a construir la basílica y él mismo dio el primer golpe con el pico.
El Papa Liberio consagró el santuario de Nuestra Señora en el año 360. Un mosaico sobre la entrada recuerda el milagro de la nieve.
La basílica actual, de construcción posterior en el mismo sitio, sigue siendo la mas grande dedicada a la Madre de Dios en Roma y la mas esplendorosa en Italia después de Loreto.
Debido a su enorme tamaño y esplendor pero sobre todo por ser la mas antigua dedicada a la Virgen, recibió el título de Basílica de Santa María la Mayor.
Por ser la mas importante basílica dedicada a la Virgen, el Papa la visita con frecuencia. En esta basílica el Papa proclamó a la Virgen como Reina de cielos y tierra. Se alberga aquí a la Virgen María, salvadora del pueblo romano «salus populi romani».
A través de los siglos, los Papas han considerado un honor y un privilegio el embellecer y adornar la basílica de Nuestra Madre Santísima. El carácter original de la capilla ha sido preservado, a pesar de la cantidad de decoraciones y mejoras que le han añadido.
Los mosaicos de la parte cerca del altar y de las paredes de la nave, son de los más finos de Roma. Representan escenas de la vida de la Virgen María. El hermoso techo está decorado con el primer oro que trajo Colón de América.
La capilla del Santísimo Sacramento, construida por Sixto V, es una de las más espléndidas de Roma.
La Capilla Paulina fue construida por Pablo V para entronizar a la imagen de Nuestra Señora. Su riqueza de mármol, piedras preciosas y la iluminación hacen de ella la más rica de toda la ciudad y uno de los mejores monumentos del siglo XVI.
La fachada es una adición del siglo XVIII. |