El edificio que hoy conocemos como Santa María del Naranco no se construyó como iglesia, se trata del edificio más representativo de un conjunto palacial suburbano construido por Ramiro I en el Siglo IX.
En fecha no determinada se convirtió en iglesia parroquial, lo que tal vez haya permitido que nos haya llegado en tan magnífico estado y que explica el nombre oficial del monumento.
Sobre un basamento en piedra que compensa las pendientes del terreno se levanta un pequeño edificio rectangular de sillarejo, estrecho y alargado, de dos plantas abovedadas superpuestas.
La primera es una especie de cripta de poca altura que cumple las funciones de podio del piso superior, el principal, al que se accede por una doble escalera exterior.
La planta de éste es tripartita, con un espacio central principal, alargado y rematado por sendos pórticos-miradores en los lados cortos.
La sabia y delicada decoración interior a base de arcos ciegos en ambas fachadas y con columnas sogueadas contrasta con la reciedumbre del tratamiento exterior, en el que se emplean contrafuertes en correspondencia con los arcos fajones de la bóveda del salón principal. El tratamiento interior sólo se acusa al exterior en las arcuaciones de los miradores.
Todos los elementos del edificio tienen antecedentes en la arquitectura romana, lo que da a entender que su arquitecto y sus artífices conservaban aún las tradiciones de la construcción tardo-antigua.
Santa María está situada en los alrededores de Oviedo, sobre el monte Naranco. |