Fue edificado por el emperador Adriano como mausoleo para él y su familia en la Roma antigua, una prisión en la Edad Media y residencia de los papas en el Renacimiento. La construcción se inició en el 130 d.C. y fue terminada en el 139 d.C. por Antonino Pio.
La tumba original, revestida de mármol, se elevaba en cinco niveles como una monumental tarta nupcial. En la cima se alzaba una colina artificial con cipreses y esculturas; la más imponente representaba al emperador Adriano en un carro sujetando a tres caballos encabritados.
Durante la edad media se adecúa para un uso distinto y sobre él se edificó una fortaleza. En el Siglo XIII Nicolás II le incorporó el famoso pasadizo subterráneo hasta el Vaticano. Desde entonces ha pertenecido a los Papas que lo usaron como Palacio, fortaleza, prisión y lugar de torturas. Todo esto ha quedado reflejado en sus cinco pisos: el primero es una rampa romana, el segundo es la prisión y el almacén de aceite, la tercera planta es un museo militar con dos grandes patios, la cuarta son los apartamentos papales y sala de tesoros, y finalmente la planta superior es una gran terraza dominada por el Arcángel de bronce desde la que se divisa perfectamente la ciudad (adaptada de la colina artificial original).
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