A 23 kilómetros al oeste de Roma, en Tívoli, se encuentra la Villa Adriana, la más grande villa imperial romana. Fue construida en el Siglo II d.C. por el emperador Adriano, segundo emperador romano de origen hispano, quien pasó en ella los últimos años de su vida.
Esta espléndida residencia refleja el espíritu culto y refinado de su mentor, que supo rodearse de poetas y filósofos. La Villa incluye calles, fuentes, bibliotecas, teatros, termas y templos.
Entre sus edificaciones se destacan: una isla artificial o teatro marítimo, rodeado por una anillo de agua, a la que se accede a través de dos puentes levadizos de madera
El Pecile, un patio con una piscina central de más de cien metros de largo, ámbito pensado para los paseo que los médicos recomendaban dar después de cada comida.
Las Termas Pequeñas, destinadas a las mujeres, y las Termas Grandes, menos refinadas, destinadas a los hombres; y el Canopo, un hermoso lugar de descanso con una importante piscina central.
En tiempos de Adriano, la villa se hallaba adornada por algunas de las estatuas más importantes de la antigüedad. Muchas de ellas se encuentran expuestas hoy en distintos museos de Europa.
|