Es una pequeña capilla a la que se accede desde el claustro de la Basílica de Santa Cruz, en Florencia, ya que se encuentra ubicada en el jardín de está; asimismo representa una de las obras fundamentales y de las más bellas del Renacimiento. Brunelleschi hubo de adaptarse a un espacio muy pequeño.
De planta de cruz griega con cúpula central y pórtico, es, por diversos aspectos, la más avanzada en las soluciones arquitectónicas de este arquitecto. En el interior combina un eje longitudinal que marca el camino del altar, con una tendencia a la centralización espacial mediante la cúpula.
El sistema de módulos y la correspondencia entre las partes se aprecia en el pórtico, asimismo sorprende la euritmia de las líneas arquitectónicas, realzadas con la combinación de la piedra al descubierto de los elementos constructivos y la superficie blanca de los muros estucados, a la vez que la policromía de la cerámica invetriata presta su belleza en frisos y pechinas.
 Al mismo tiempo, si de una parte la organización de la planta de cruz griega con cúpula es una solución que ha de ser seguida por sus continuadores, hasta culminar en el proyecto de la Basílica de San Pedro de Bramante, de la misma manera la organización del pórtico en el que combina felizmente la disposición adintelada con el arco central, sobre columnas corintias, supone una innovación que igualmente ha de ser modelo o fuente de inspiración para numerosos arquitectos.
La obra se acaba en 1451, después de la muerte de Brunelleschi (1446), aunque ya en 1443 estaba prácticamente terminado su interior. |