Entre el último tercio del Siglo XII y bien entrada la centuria siguiente se llevan a cabo las obras de la colegiata de Toro, lo que permite apreciar una evolución en lo constructivo.
Es un templo de tres naves y crucero, rematado por el bello cimborio, de aire bizantino. La magnífica cabecera con tres ábsides y las portadas laterales fueron planteadas por un primer maestro, siguiendo las pautas del románico y tomando como modelo la Catedral de Zamora.
Los elementos románicos más sobresalientes son los arcos de medio punto, los arcos doblados o la cornisa con arquillos lobulados. El ábside central está decorado con arquerías y vasos ornamentados.
Pero la parte más impactante de la colegiata de Santa María la Mayor de Toro es su cimborrio, que tiene sus orígenes en los cimborrios de Salamanca y Zamora. Se trata de un cimborrio con doble linterna de clara influencia bizantina.
La zona de los pies de la colegiata fue construida durante el gótico, destacando la magnífica portada de la Majestad.
En el interior hay que citar al cuadro de la Virgen de la Mosca, atribuido a Fernando Gallego, aunque es de filiación flamenca. Se le llama Virgen de la mosca porque en la rodilla de la Virgen está una mosca que parece atraer la atención del cuadro.
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