A lo largo de los distintos caminos de peregrinación, especialmente el de Santiago de Compostela, surgieron numerosas iglesias de peregrinación, aunque hay cinco principales: San Martín de Tours, San Marcial de Limoges, Santa Fe de Conques, San Sernín de Toulouse y Santiago de Compostela.
Todas tenían características muy similares: tres o cinco naves, la central cubierta con cañón y las laterales con bóvedas de arista, girola con tres o cinco absidiolos, uno o dos ábsides por brazo del crucero, pilares compuestos (pilares más semicolumnas), etc.
Destacan la perfección de sus formas, sus volúmenes, su exacta y perfecta construcción, su belleza arquitectónica y su riqueza ornamental. La iglesia del antiguo monasterio de San Martín de Tours que fue erigido en pleno Siglo XI.
De planta rectangular, se trata de una iglesia de tres naves, más alta y doble la central que el resto, con crucero acusado sólo en alzado y linterna poligonal. El hastial es flanqueado por dos torrecillas cilíndricas.
Portadas, ventanales con arquivoltas sobre columnas encapiteladas de la mejor calidad y un total de 300 canecillos ofrecen al espectador un mareante juego de formas.
Ya en el interior, tan grandilocuentemente como su cara externa, veremos sus tres naves separadas por pilares acodillados en la zona del crucero y cuadrados en las naves.
La cubierta es de bóveda de medio cañón. Cincuenta capiteles (algunos réplicas de los originales) deleitan con imágenes costumbristas y religiosas. |