El Palacio Medici fue la primera mansión privada a gran escala del Siglo XV. Fue encargada a Brunelleschi por Cosimo de Medici hacia 1434, pero fue construido al final por su alumno Michelozzo en 1444.
Es una suntuosa residencia renacentista en la que se evidencia la voluntad de renovación de la arquitectura del 400 florentino; además, ella es símbolo de la potencia económica de los Medici en aquel tiempo señores a todo efecto de la República Florentina.
Los palacios estaban habitados generalmente por comerciantes acomodados que vivían encima del local de su establecimiento, y por tanto los edificios tenían que servir a la vez de almacén, oficina y vivienda. Este tipo de casas, y los edificios públicos erigidos en el mismo siglo, tenían incluso un pozo dentro de sus fuertes muros, para que la familia, en caso de motín, estuviese protegida y fuese autosuficiente durante algunos días.
La serie de arcos que enmarcan las ventanas es armónica y bella, sin embargo la fachada no se abre al exterior con la progresiva intermediación de espacios típica de los edificios de Brunelleschi. Fortificada y autosuficiente no se atreve a sonreír a los transeúntes.
Los cinco arcos de la planta baja estaban todos abiertos, lo cual permitía echar una ojeada a la simetría interna del patio; más tarde, en 1516, Miguel Ángel convirtió los de las esquinas en arcadas tapiadas con ventanas.
Desde el arco central que se dirigía directamente al centro del patio se veía no un pozo, sino una estatua de Judith, obra de Donatello. En el muro exterior y alrededor de toda la casa, la base de la gran planta baja avanza hacia la calle, formando un acogedor banco de piedra.
Los Medici, como señores y luego duques de Florencia, allí vivieron hasta 1540, hasta cuando Cosimo, llegado a ser en 1569 primer Gran duque de Toscana, se transladó en el palacio de la Signoría, identificando a sí mismo con el máximo monumento florentino que representaba al poder.
El Palacio de Calle Larga, pasado a viudas y a príncipes segundones de Casa Medici, en 1670 fue comprado por los muy ricos marqueses Riccardi que lo ampliaron y en parte lo renovaron.
Además del hermoso patio de Michelozzo embellecido en edad barroca, es notable el gran salón del interior, llamado la Galería, magnífico ejemplo barroco toscano, con la bóveda pintada al fresco en 1682 por el célebre pintor napolitano Luca Giordano, que representó en ella la gloria de la familia Medici.