El Templete de San Pietro in Montorio constituye un manifiesto del estilo de Bramante, como expresión de la proporción y la armonía, con el uso de elementos clásicos y líneas puras.
El arquitecto utiliza un módulo que no es una medida sino una forma, el cilindro, siendo cilíndricos los elementos con que se configura el edificio.
El templete fue encargado y costeado por los Reyes Católicos de España (patronos de la aneja Basílica del Monte Janículo) en 1503, en conmemoración de la toma de Granada en 1492, para enaltecer el lugar donde la tradición cristiana fija el martirio de San Pedro (el primer Papa).
El edificio , de planta circular, imita a los Martyria orientales y hace referencia a los tholoi griegos (como el de Epidauro, Delfos y Olimpia). Más cercanos son los templos romanos circulares de Vesta o la Sibila. El proyecto original de Bramante lo incluía en un patio también circular, como sabemos por un grabado de Serlio (en 1628, bajo el ponticicado de Urbano VIII, se realiza su configuración actual y la entrada desde un patio rectangular).
Bramante dimensiona el Templete de San Pietro in Montorio a escala humana, lo cual proporciona una singular vivencia de los espacios y los recorridos, que redundan en la forma circular y abrazan al templo, componiéndose de forma proporcionada y armónica.
El templete se eleva sobre una escalinata cilíndrica que continúa en un pequeño podio. Desde éste podemos rodear el templo, a través del espacio entre la columnata y la cella o descender por las escaleras escavadas en el terreno y que abrazan la cripta circular.
Consta pues de dos pisos; bajo el suelo del patio está la cripta circular que cubre la roca del martirio del Apóstol y, sobre ella, se eleva el templete circular, rematado con una cúpula sobre tambor y rodeado por una columnata de orden toscano. El templete tiene un entablamento compuesto de triglifos y metopas con bajorrelieves alusivos a la vida de San Pedro y está coronado con una balaustrada de piedra.
Se accede a la cela a través de una puerta de escala humana. El interior se configura como un espacio circular, sobre el que se eleva la bóveda semiesférica. El muro interior está decorado rítmicamente con nichos de remate semicircular alternados con vanos adintelados (puertas y ventanas), separados por pilastras que se corresponden con la columnata exterior.
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