El Auditorio de Chicago es uno de los proyectos más conocidos de Dankmar Adler y Louis Sullivan. Este recibe en 1886 el encargo de construir un complejo que contenga auditorio, salas para reuniones, un hotel y locales para oficinas.
El auditorio es un masivo e impresionante edificio, el más alto de la ciudad cuando fue construido. La estructura fue realizada por Adler en colaboración con el ingeniero Paul Mueller. Uno de sus rasgos más innovadores fue la manera en que, mediante la masiva estructura de los forjados formados por hormigón y una doble capa de estructura metálica, se transmitían las cargas hacia unos masivos muros exteriores, liberando el interior. Sin embargo esta descompensación de cargas del exterior respecto del interior provocó que en el curso de una centuria los forjados se deformaron, llegando hoy en día hasta las 29 pulgadas.
La policromía en la fachada y el juego con las texturas de distintos materiales, los arcos y las galerías corridas muestran la influencia de la obra de Richardson.