La Basílica que surge en la Plaza dei Signori es una de las más extraordinarias obras de Palladio.
El encargo de la construcción de las galerías como refuerzo de la estructura, que con el tiempo se estaba viniendo abajo, fue asignado a Palladio, cuyas revolucionarias ideas fueron la base de la arquitectura futura.
La Basílica fue la primera obra mayor de Andrea Palladio, ahora símbolo de Vicenza. Fue construida en dos fases. Los trabajos se iniciaron en 1549, cuando Palladio tenía 38 años, pero la segunda fase no se completó hasta 1614, más de 30 años después de su muerte.
En la Basílica envuelve el grandioso salón gótico de la administración comunal con una doble galería porticada de arcos serlianos (aclamados como motivo palladiano) en la que alternan en divergencia manierista columnas toscanas y jónicas con otras gigantes, en limpia cabalgada sin apliques plásticos, salvo las estatuas acróteras sobre la balaustrada.
La genialidad de Palladio reside en haber cubierto las irregularidades de la construcción dándole una apariencia homogénea. Las estatuas que coronan la Basílica datan de los Siglos XVI y XVII.
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