El imponente palacio situado en la Plaza Matteotti está justo enfrente del Teatro Olímpico. Está considerado como una de las obras mejores de Palladio por su diseño particular y posición elevada. Su inspiración fue el palacio del Dux de Venecia y ahora alberga el Museo de la ciudad (Museo Cívico).
Sobre un ancho pórtico adintelado de columnas toscanas ofrece la novedad de sus tribunas en los extremos y la alternancia de acróteras geométricas y esculturales. Empleó pilastras gigantes, como las empleadas por Miguel Angel en el Vaticano.
En el pasado el edificio estaba rodeado de agua. El conde Girolamo Chiericati, uno de los ciudadanos más importantes de Vicenza, encargó a Palladio la construcción de esta maravilla. Tras la muerte del conde los trabajos fueron proseguidos por Valerio, hijo y heredero de Chiericati, que llamó a un extraordinario equipo de artistas para decorar los interiores.
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