Capitolio, del latín capitolium, era una de las Siete Colinas de Roma. El 'Capitolinus Mons' era la ubicación del centro religioso y político establecido durante la antigua república romana.
En 1536 Miguel Ángel diseñó este magnífico escenario para coronar el Capitolio, la más pequeña de las siete colinas de la Roma Antigua y al mismo tiempo la más importante desde que en ella se asentó el poder.
De la concurrida Plaza Aracoeli se llega, a través de la graciosamente inclinada escalera de Miguel Ángel (la Cordonata), al repentino silencio de su plaza geométricamente delineada, con sus tres edificios bajos y armoniosos que actúan como fondo teatral.
Miguel Ángel se inspiró en los dos milenios de la gloriosa historia de Roma que se desarrolló en esta colina. Siendo escultor, la transformó en el escaparate de las grandes esculturas clásicas romanas. Su preocupación por la perspectiva le llevó a concebir un espacio armonioso.
Destaca la estatua ecuestre del emperador Marco Aurelio, en actitud de conversar amigablemente con el pueblo, en el centro de la plaza. Se trata de la única estatua de bronce de un emperador romano pre-cristiano conservada.
La Piazza del Campidoglio es la primera plaza planificada de Roma. Hoy aparece tal y como la concibió Miguel Ángel, salvo que la estatua de Marco Aurelio es una copia (el original, con su chapa de oro parcialmente intacta, se halla en los Museos Capitolinos).
En 1536 ya existían dos edificios: en la parte de atrás el Palazzo Senatorio (medieval) y en el lado derecho el Palazzo dei Conservatori, proyectándose hacia afuera en un ángulo agudo respecto al primero.
Miguel Ángel diseñó las fachadas renacentistas y añadió en el lado izquierdo el Palazzo Nuovo. Este edificio es el vivo reflejo del Palazzo dei Conservatori; sus dos brazos simétricos encuadran al paseante en el centro de Roma. Los tres palacios forman un armonioso espacio trapezoidal al cual nos aproximamos desde la escalera. El pavimento de travertino tiene forma oval, con uno de los extremos del óvalo mas ancho que el otro. El visitante que se sitúa en medio de la plaza se siente en el centro de la ciudad en el centro del mundo, escribió (en 1930) Charles de Tolnay, historiador de Miguel Ángel.
La Plaza de San Pedro fue edificada un siglo después por Bernini quien se inspiró en esta obra maestra. |