El Senado de la Serenissima decidió construir en 1576 la iglesia dedicada al Redentore, como ofrenda tras la plaga que mató a casi cincuenta mil personas en Venecia, entre 1575 y 1576.
Esta iglesia domina la vista de la Giudecca, una de las islas de Venecia y se corresponde con la idea de Palladio de configurar una iglesia cristiana inspirándose en el templo clásico, lo cual constituía uno de los problemas planteados por los arquitectos del Renacimiento.
Se trata de un gran volumen blanco, sobre el que se eleva una cúpula. La fachada, que incluye un frontón con un tímpano triangular y otro debajo más pequeño, fue un modelo repetido por otros arquitectos en los dos siglos posteriores. La escalera de acceso, de anchura como el diámetro de la bóveda (que es la unidad de todo el edificio), simboliza con sus quince pasos de progresión la subida al templo de Jerusalén.
La planta longitudinal en cruz, adecuada para las procesiones que se realizaban en la iglesia, consiste en un espacio sobre el que se eleva la cúpula y en el que se articulan el resto de los elementos. Las profundas capillas laterales están cubiertas con bóveda de cañon e iluminadas por ventanas. Se une a la nave a través de un gran arco un ancho presbiterio con, finalmente, un coro rectangular.
Las pinturas del interior y de las capillas son de artistas de finales del Siglo XVI |