Construida por Gustave Eiffel para la Exposición Universal de París de 1889, fue muy controvertida.
Cerca de doscientos obreros ensamblaron las 18.038 piezas de hierro forjado, usando dos millones y medio de roblones, siguiendo el diseño estructural de Maurice Koechlin.
Debido a la proximidad del río y a la naturaleza del subsuelo sus cimientos tienen, en cada uno de sus cuatro apoyos, una profundidad de unos treinta metros. Cada una de sus cuatro patas descansa sobre ocho gatos hidráulicos por lo que se puede considerar que en realidad la torre tiene 32 patas.
A diferencia de los rascacielos modernos, la torre, tiene una estructura visible, con sólo dos plataformas intermedias y un mirador superior.
El ingeniero francés Gustave Eiffel presentó primero su proyecto de torre a los responsables del Ayuntamiento de Barcelona, para que se construyera en esta ciudad con motivo de la Exposición Universal de Barcelona (1888); pero a los responsables del ayuntamiento barcelonés les pareció una construcción extraña, y cara, que no encajaría en la ciudad.
Tras la negativa del consistorio barcelonés, Eiffel, presentó su proyecto a los responsables de la Exposición Universal de París, donde se erigiría un año más tarde, en 1889. Éstos aceptaron construir la torre, pese a que en principio pensaron que la tendrían que desmontar una vez acabada la exposición. Sólo la voluntad popular evitó que se derribase.
Con una altura de 300m, estaba a esta época el edificio más alto del mundo. La antena de televisión colocada en 1957 hace que hoy tenga una altura de 320,75 m.
Con su magnífica vista (diferente en cada piso) es la visita más importante de todos los turistas. Aporta un restaurante, almacenes, un museo, y se puede admirar al tercero piso, la oficina que Gustave Eiffel se había instalado en el último piso de la torre.
Durante la exposición también destacó la Galería de las Máquinas, cuya cubierta, sin ningún apoyo intermedio, alcanzaba 43 metros y abarcaba una superficie de 115 por 53 metros. |