En la Biblioteca de Exeter, edificada en New Hampshire, Kahn depura aun más su lenguaje, proyectando, un cubo de ladrillo cuyas esquinas ausentes evocan las ruinas romanas amadas por el arquitecto.
Ya desde la entrada se es consciente del contenido del edificio: los libros. Éste se organiza alrededor de un atrio central de 5 alturas, que provee de luz natural difusa a las salas de lectura. El atrio está rodeado de balcones que contienen las estanterías de libros y las salas de lectura.
El manejo de la luz es majestuoso, como elemento definidor de los espacios, evidente en el vacío central y en la forma en que la luz del exterior penetra en el interior.
Kahn reinterpreta el estilo Internacional de forma poco convencional, inspirándose en la arquitectura antigua y mostrando gran interés por la luz y los materiales.
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