La Casa Batlló es un edificio diseñado por el arquitecto Antoni Gaudí, máximo representante del Modernismo catalán, a quien la familia Batlló solicitó reformar la casa, ya construida, dándole la oportunidad de crear una de sus obras más poéticas y decorativas.
En los detalles demuestra que al mismo tiempo es arquitecto, decorador y genial escultor. La fachada esta ondulada suavemente y revestida de fragmentos de vidrio y cerámica de variados colores, que le dan un aspecto brillante.
Gaudí, fue indicando desde la calle a los operarios, como si pintara un cuadro gigantesco. En los balcones, diseñados con formas entrelazadas curvadas, se ven unas delicadas columnas con temas florales. La parte baja del edificio fue sustituida por unas formas ondulantes talladas en piedra, que integran los balcones.
El vértice del tejado está curvado y se asemeja al lomo de un animal. La casa está coronada por una inmensa chimenea, dispuesta de forma asimétrica en la parte superior de la fachada. Construyó también un conjunto de ocho chimeneas en la parte posterior de la fachada en las que, una vez más, demostró su sorprendente creatividad.
Diseñó un tejado inclinado que parece una especie de gigantesco pez para cubrir los depósitos de agua, realizado también con piezas de cerámica. Las texturas de los diferentes elementos son de una extraordinaria variedad y belleza.
El interior y la chimenea fueron integrados en el interior de la pared. El techo, formado por superficies curvas y decorado en tonos cálidos, se asemeja a un mosaico. Una escalera que conduce al piso principal, donde vivía la familia Batlló, está construida con madera de roble. Próximas al pasamano ascienden unas piezas en forma de vértebras humanas. Los techos curvados están decorados en tonos grises.
La Casa Batlló cautiva al visitante por sus formas originales, los numerosos detalles incorporados en la fachada y sus espacios interiores, apartándose de los cánones tradicionales. |