El Pabellón de Barcelona, obra simbólica del Movimiento Moderno, ha sido estudiado e interpretado exhaustivamente al tiempo que ha inspirado la obra de varias generaciones de arquitectos.
Fue diseñado por Ludwig Mies van der Rohe como pabellón nacional de Alemania para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.
Mies van der Rohe utilizaba la filosofía como base para su trabajo. Su arquitectura alcanza un gran nivel de abstracción y sus propias descripciones de sus proyectos dejan mucho espacio a la interpretación.
El proyecto está formado planos perpendiculares en las tres dimensiones, conformando el espacio que fluye entre ellos.
El edificio se coloca sobre un gran podium con una lámina de agua. La estructura es mínima para permitir fluir el espacio; consiste en ocho pilares de acero soportando el plano de la cubierta; paredes de vidrio y muros van conformando el espacio.
Emplea materiales modernos, utilizando planos de vidrio, travertino y distintas clases de mármol.
El Pabellón se concibió para albergar la recepción oficial presidida por el rey Alfonso XIII junto a las autoridades alemanas. Tras la clausura de la Exposición, el Pabellón fue desmontado en 1930.
Con el tiempo se convirtió en un referente clave tanto en la trayectoria de Mies van der Rohe como para el conjunto de la arquitectura del Siglo XX.
La significación y el reconocimiento del Pabellón llevaron a pensar en su posible reconstrucción. En 1983 se iniciaron los trabajos y el nuevo edificio se inauguró en 1986 en su localización original. |