El proyecto se configura a partir de un juego de volúmenes curvos que buscan la posición vertical desde la cubierta. La villa, cubierta de piedra de coral autóctona, se abre al exterior en prácticamente todos sus alzados.
"El centro se resuelve como una operación paisajista que borra los límites entre la arquitectura y el espacio libre. La idea es configurar la "cubierta" como un parque donde coexisten zonas verdes con espacios para paneles solares y otros sistemas de energía limpia." [A-cero].
Nace como una intervención global que surge del contacto con el mar y que crece suavemente cuando penetra en el interior del territorio. Desde la pequeña escala, en respuesta al mar, hasta la rotundidad de las torres, cual bastiones defensivos frente al crudo desierto. Dos gigantes que se arrodillan ante la inmensidad del mar.