El proyecto se configura como un punto de referencia amplio y emblemático con una identidad arquitectónica que persiste entre la creación y conservación, lo antiguo y lo nuevo. Reconociendo su importancia histórica en la ciudad, el proyecto trata por encima de todo de restaurar muchos de los elementos originales del edificio.
"Responde a la situación actual de venta en Asia, donde los grandes almacenes también operan como lugares de encuentro social y semi-cultural. Por este motivo, la calidad de los espacios públicos dentro del edificio ha sido entendida como un aspecto integral del diseño." [Ben van Berkel].
El mercado puede visitarse de la misma forma que el museo Guggenheim de Wright en Nueva York, comenzando desde la parte superior y bajando serpenteando hasta llegar a la gran sala bajo la cubierta.
El edificio en forma de arco plantea una nueva tipología urbana: un híbrido entre mercado público y edificio de viviendas. El arco, formado por 228 apartamentos, crea un gran vestíbulo que alberga puestos de mercado, tiendas y restaurantes.
Desde la distancia, el volcán se adapta de forma natural a las curvas del terreno. Aproximándonos al proyecto, el volcán se convierte en una versión moderna del centro comercial.
El BMW Welt se concibe como un híbrido en el que confluyen las funciones de museo y escaparate comercial, centro de venta y lugar de eventos culturales y de ocio, en un pasaje organizado bajo una única cubierta que trata de abrir un espacio, estratificado horizontal y verticalmente, antes que cerrarlo.
Se solicitó construir varios volúmenes en un lugar estrecho, respetando la normativa legal, y decidimos hacer bastantes volúmenes que parecieran ser montañas. Así se genera el espacio en forma de valle entre montañas, donde las personas y los objetos expuestos se entremezclan.
Los cubos que forman el 'Westside Center' crean aperturas a muchas plazas. La construcción en hormigón armado está diseñada como un cristal trapezoidal donde la estructura crea aperturas, galerías, tiendas e instalaciones de hostelería.
Las aperturas con forma de hoja en la fachada dotan al edificio de una fuerte identidad que le proporciona carácter de hito, al mismo tiempo que cumple con la necesidad de discreción con respecto a la visibilidad desde el exterior. La forma de hoja actúa como nexo de unión con el famoso monograma de Louis Vuitton.
El proyecto de Foster comprende un aspecto ecológico, mostrado en techos ajardinados que formarán parte del nuevo parque público, constituido por tres grandes torres. Estas se ubican estratégicamente en las esquinas del solar creando un nuevo entorno urbano en la ciudad.
Técnicamente funciona como una pantalla solar y una barrera para la intemperie; la fachada curvada es totalmente de vidrio y combina el muro cortina de cristal con lamas horizontales y aletas verticales de vidrio.
El caparazón de hormigón proporciona una estructura que libera el núcleo y crea una gran columna de espacios abiertos en el interior del edificio. El hormigón super-líquido se moldea en una sutil trama, resultando un elegante caparazón externo perforado.